SAN BARTOLOMÉ, TRIO. AGUILAR DE CODÉS. NAVARRA.
SAN BARTOLOMÉ. AGUILAR DE CODÉS. NAVARRA.
Una visita obligada. Preciosa ermita. Abierta permanentemente. Un cerrojo cierra la puerta. Importante echarlo cuando terminéis. Un pradito en la cara norte con una mesa de madera y dos bancos corridos para que prepares tu picnic medieval.
No exagero si te digo que tiene el mejor crismón de Navarra, a pesar de las cagarrutas de las palomas. Afortunadamente han puesto una red que, permitiendo la admiración, lo protege de enteritis aviares. La portada es “muy” sencilla...o ¿no? Tú tendrás que descubrir las cosas que oculta y que, paradójicamente, están a la vista. Siempre te quedará la red global para encontrar interpretaciones.
El entorno es fantástico y plantea muchas preguntas. Habrá personas escépticas que dirán -“Bah, unas piedras encima de otras”- Pero a ti, sí a ti, te estoy viendo con el run run de ¿Qué pasaba aquí en los siglos XII, XIII y en adelante?
Visita obligada cuando andes por la zona. “Accesible en coche”, los últimos trescientos o cuatrocientos metros por una pista forestal ascendente en buen estado. Si tienes mucho aprecio al automóvil sube dándote un paseo. Si vas a llevar a alguna persona con movilidad reducida tienes que acercarla en el coche.
Como inspiración para el relato de hoy he seleccionado una recopilación de música instrumental de origen medieval.
https://www.youtube.com/watch?v=-XNbkSa6J3o
REVELACIONES
El camino de vuelta del condado de Foix se hacía pesado, con jornadas largas a caballo; bueno para reflexiones y charlas, a veces profundas, a veces banales. Stevania, cada vez que se le acercaba Ochoa, sometía a su montura a un galope suave para alejarse de él. El día, soleado y cálido, invitaba a cenar y dormir al raso en un bosquecillo de encinas. Al clérigo le faltó el tiempo para buscar un lugar al lado de la moza.
-¡Qué pesado eres frailongo! ¿No te das cuenta que ando todo el día huyendo de ti?
-Bueno...sí...ya me he dado cuenta. Entiendo que tengas problemas para asimilar lo que pasó en la cueva.
-Y...¿se puede saber qué pasó?
-Cuéntamelo tú, Estevania.
-¿Te refieres a que dudaste de tus creencias? Creíste que eras Sugaar y te rendiste a la adoración de tu señora Mari.
-No, no, no, Estevania. Yo me rendí a tus encantos. En ningún momento pensé que era ese tal Sugaar.
-Perdiste totalmente el control de ti mismo. No sabías dónde estabas, clamabas a gritos tus nuevas creencias. No solo fuiste Sugaar sino que, en un momento de la fiesta, pusiste el culo al aire diciendo que eras Akerbeltz y que todas las brujas presentes tenían que adorarte.
-Estoy empezando a preocuparme, Estevania. Mis recuerdos no son esos. Tuve un agradable encuentro contigo, un abrazo amoroso. La música de colores nos envolvía, algo me ataba a ti y no pude resistir. Mi conciencia me decía -no lo hagas- y la otra conciencia, la amplia, me contaba que el universo es amor y que el amor, de cualquier tipo, no puede ser un pecado.
-Estoy de acuerdo contigo en esas reflexiones pero, insisto, no estuviste conmigo.
-Entonces...¿con quién estuve? Tengo que saberlo.
-En esas fiestas hay mucho revuelo, muchas relaciones sin preguntas. Emparejamientos sin problemas. Nadie nos preguntamos con quién, cómo ni dónde hemos estado.
-Yo sí. Tengo que saber con quien he estado, qué he hecho y reflexionar sobre mi situación. ¿Sigo siendo clérigo? ¿Estoy con Dios? ¿Adoro a Mari?
-Mira pesado, te vas a arrepentir de esto. No estuviste conmigo, no estuviste con ninguna de las mujeres de mi círculo, y mira que las había bien guapas. Estuviste con la Sarmientos, melón.
-Puagggggg...no me digas eso.
-Toda la noche, frailongo, tooooda la noche.
-¡Qué asco!
-No decías eso cuando la llamabas Estevania- la moza no pudo reprimir una carcajada que despertó a los que ya empezaban a conciliar el sueño.
-Quiero intentarlo de nuevo. Quiero entender lo que está pasando. ¿Cuándo es la próxima fiesta?
-La siguiente luna llena, en Aguilar de Codés, en un prado próximo a la ermita de San Bartolomé.
-¿Me avisarás?
-Ya veremos.
SAN ANDRÉS. AÑEZCAR. NAVARRA
SAN ANDRÉS. AÑEZCAR, NAVARRA
A menos de quince minutos de Pamplona, en dirección San Sebastián. Curiosa iglesia para entretenerse un rato. Es de las que yo llamo románicogoticoides. Siglos XII y principios del XIII.
Un peculiar crismón digno de estudio. Cada parte de las que lo conforman tiene algo que lo hace diferente. La portada ya anuncia el gótico pero...hay tallas y canecillos, ¿trasplantados?, que gritan “románico” a voces. Tallas que supongo apotropaicas. Oye, que sí, que es para echar un rato si te estás moviendo por los alrededores del la capital.
En esta serie de publicaciones he decidido poner solo tres fotos: Crismón. Portada y edificio entero. La idea es despertar tu curiosidad si no las conoces.
Accesible en coche. Con mínimos problemas para personas con movilidad reducida.
He seleccionado para inspirarme esta música:
https://www.youtube.com/watch?v=-XNbkSa6J3o
LA MATANZA DEL CUTO.
El señorío de Berrioplano tenía, en Añezcar, a legua y media, un criadero de cerdos que pastaban en unos acotados por los encinares de la zona. Las bellotas le daban un sabor característico a sus jamones que eran muy apreciados en el reino. La gente que trabajaba en dicho criadero organizaba la matanza durante todo el mes de noviembre. Era un trabajo, pero se consideraba una fiesta.
Los que, habitualmente, calentaban con su culo el banco corrido de la mesa del palacio del señorío, era invitados a participar en el evento la última semana del mes. En la localidad disponían de un enorme caserón en el que habitaba un mayordomo que controlaba la economía de la explotación. En una casa adjunta, mucho menos lujosa pero grande también, vivía el jefe porquero, que era un pastor anciano de reconocida experiencia, y su familia. Entre las dos casas podían alojar, esporádicamente, a casi una veintena de visitantes.
-Como todos los años, estáis invitados a la matanza de cochos de Añezcar- comentaba el Tuerto en una de las concurridas comidas. -Id avisando al mayordomo para que disponga alojamiento para todos en la última semana.
-No sé si habrá jamones para todos los que iremos. Esa semana es una de las mejores fiestas del año- era el Oso de Guesalaz el que hacía el comentario.
-Si todos comiesen como tú, no habría jamones ni en Navarra, ni en Castilla, Aragón o León.
-No te quejes Tuerto que nos comemos uno y compramos diez.
-Por eso estáis invitados.
En Añezcar se dieron cita todos los que pintaban algo en el señorío. Se habían juntado Raquel, Jurdana, Estevania y los médicos de la Escuela de salud. Ekaitza se había unido al grupo. Sus ¿parejas?, el Mierdulín, el Oso de Guesálaz, el Látigo y algunos más formaban parte del grupo. Se formó cierto revuelo a la hora de repartir habitaciones. Las chicas exigían la habitación más grande del caserón principal. Los hombres se conformaban con cualquier cosa con tal de que tuviera una cama aceptable.
-Yo no entiendo ese interés que tenéis en disponer de la habitación más grande de la casa- comentaba el Mierdulín rascándose la coronilla y elevando los hombros.
-Es fácil, simplón. Dos jornadas necesitaremos una habitación en la que quepamos todas cómodamente. Necesitamos dos noches de chicas para ponernos al día de todo lo que se cuece en el reino- contestó Jurdana.
-Y ¿por qué no podemos participar nosotros en esas noches?
-Noches de chicas. ¿No lo entiendes?
-Pues...no sé qué vamos a hacer nosotros en esas noches.
-Podéis jugar al Citius, Altius, Fortius.
-Y eso ¿qué es?
-Eso es un lema que se empleaba en juegos deportivos muy antiguos- explicó el Licencias.
-Ni hablar. Yo soy de burlar toros, el Oso de cortar leña y levantar pedruscos. No acabo de ver lo que propones, Jurdana.
-Me refiero a eso que hacéis muchos hombres cuando os ponéis frente a una tapia: competís a ver quien mea Más Rápido, Más Alto y Más Fuerte.
SANTA MARÍA DE EGIARTE.
SANTA MARÍA DE EGIARTE, NAVARRA.
Una portada muy interesante. Muy navideña pero...con algunos detalles dignos de estudio.
En esta publicación solo os pongo cuatro fotos. Las demás las dejo para cuando nos visitéis o, si no tenéis posibilidad de hacerlo, para que busquéis el reportaje completo en Pasión por el Románico.
Accesible en coche. Con problemicas, salvables, para personas con movilidad reducida.
En esta ocasión he encontrado para inspirarme una extensa lista de música de origen medieval.
https://www.youtube.com/watch?v=njAatCkF8qw
EL VIAJE.
Habíamos dejado a nuestros amigos franceses, Hubert y Jean Paul, planeando un viaje al señorío de Berrioplano. La molicie, y el aburrimiento que producía, les había llevado a recordar aventuras pasadas con toda la banda del Tuerto. Se pusieron en marcha sin avisar, cargaron dos enormes serones en dos mulas, los llenaron de regalos y, emulando a los reyes magos, se pusieron en marcha. Eran fechas navideñas y el tiempo no era el mejor aliado para atravesar la cordillera. Hicieron un alto en Valcarlos-Luzaide. Recordaban, y corroboraban con carcajadas, las reliquias que habían vendido.
-¿Te acuerdas de aquellos huesos que le vendimos al dómine de Santa María de Egiarte?
-No me lo recuerdes. Cuando estemos en Berrioplano habrá que planear las andanzas evitando sitios en los que nos puedan reconocer.
-No te hagas ilusiones, Hubert, no creo que vuelvan aquellos tiempos. Me ha llegado información de que la gente de Berrioplano se ha acomodado también. No los veo intentando vender reliquias.
El tiempo no presagiaba una subida agradable hasta Roncesvalles. Como no las tenían todas consigo buscaron la ayuda de alguien que conociera el camino y que les asegurase que no iban a dejar la vida en él, cosa que ocurría con demasiada frecuencia a los peregrinos que intentaban llegar en invierno. En la venta del pueblo echaron el anzuelo haciendo ostentación de una bolsa aparentemente generosa.
-Se comenta que buscáis un guía y que ofrecéis una buena bolsa por llevaros hasta Roncesvalles.
-Así es. Nos gustaría llegar cuantos antes. No nos habeis dicho quién sois.
-Soy...el único que puede subiros en estas fechas. Me llaman Isard y, al igual que los sarrios, conozco cada piedra de este puerto. Pero...me pregunto si tendréis suficiente bolsa para pagarme.
-De eso no os preocupéis.
-Quiero los dineros por adelantado.
-Ni lo soñéis. ¿Nos has visto cara de lerdos? Se rumorea que ha habido guías que han abandonado a sus contratantes en medio de una tormenta y si te he visto no me acuerdo. Os pagaremos la mitad a la salida, la otra mitad en Roncesvalles y una prima, de un tercio de la cantidad total, si consideramos que vuestro esfuerzo por llevarnos arriba ha sido digno de ella.
-De acuerdo. El tiempo no va a ser buen compañero. El frío y las nubes que cubren las cumbres presagian nieve y, si la tenemos, vamos a correr riesgos importantes. Os acompañaré para adquirir la ropa apropiada.
-Bah, si hubo un rey navarro que hizo el viaje con abarcas nosotros podremos también, ¿no?
-Ya me estáis empezando a preocupar. La montaña es muy suya y no se le puede andar despreciando. Es muy amiga de poner a cada uno en su sitio. Todas las precauciones que tomemos serán pocas.
-Bueno, vos sois el experto, os haremos caso.
-Haremos buena provisión de ropas y pieles y de un calzado adecuado. Ni soñéis con emular al rey navarro. Además conviene que cambiéis esos elegantes caballos por los de aquí. Dejaréis los vuestros en prenda y adquiriréis cuatro pottokas.
-¿Cuatro?
-Conviene que tengáis caballerías de repuesto. También deberéis adquirir dos mulas más.
-Esto se empieza a poner muy caro.
-No sabéis lo que nos vamos a encontrar ahí arriba.
-¿Y vos, sí?
-Lo barrunto.
Una mañana de principios de Enero, partieron hacia las cumbres. Formaban la caravana los dos franceses, Isard y diez caballerías. Las mulas iban en reata en dos grupos con dos libres de carga y la tercera cargada. Isard había calculado, si no había contratiempos, que harían el recorrido en menos de una jornada pero...la montaña marca los tiempos. A mitad de camino se desencadenó una tormenta de nieve impresionante. Isard mandó poner todos los animales en reata y se puso él en cabeza.
-No vamos a poder llegar. Tengo que buscar una borda de pastores que conozco pero se está poniendo muy complicado. La falta de visibilidad me impide orientarme y es fácil perder el camino y despeñarse.
Encontró un llano debajo de un farallón y, al abrigo de las rocas, formó un círculo estrecho con los animales para protegerse de la ventisca. Se acurrucaron formando un grupo cerrado con las bestias y esperaron, pacientes, a que amainase el temporal.
-Tranquilos. Sé dónde estamos. La borda no está lejos pero no podemos andar si ver el terreno, hay barrancos muy peligrosos.
La suerte estuvo de su parte. Un claro, que se abrió de repente, les dio el respiro suficiente para llegar hasta la borda. Reconfortados por el calor del fuego y dando cuenta de una sopa que les preparó Isard recobraron los ánimos.
-Podemos hacer dos cosas: salir todos en cuanto se abra un claro o quedaros aquí y dejarme a mí subir a buscar ayuda de los monjes hospitalarios de Roncesvalles. La peor opción es la primera porque tendría que estar todo el tiempo pendiente de vosotros dos.
-¿Quién nos asegura que volveréis?
-Nadie, pero puede que lo que os queda por pagarme sea incentivo suficiente para volver a buscaros.
-Esperaremos vuestro auxilio. Id a buscar a los monjes.
-No se os ocurra moveros de aquí. Tenéis leña y os dejo alimentos para varios días.
-Vale, buscad ayuda. Si no volvéis os encontraremos y os despellejaremos vivo.
-Si no vuelvo...no queráis saber lo que os espera. Pero, tranquilos, volveré. En peores me he visto.
SAN MARTÍN DE TOURS. ARTAIZ, NAVARRA
SAN MARTÍN DE TOURS. ARTAIZ, NAVARRA.
No os voy a poner un reportaje amplio porque ya lo hice en su día. Solo quiero azuzar vuestra curiosidad. Si podéis venir a visitarla no lo dudéis. Si no podéis, en esta página que nos acoge, encontrareis varios reportajes amplios sobre esta iglesia. Pongo tres o cuatro fotos del templo y una de la fuente románica muy interesante.
Accesible en coche. Con problemitas para personas con movilidad reducida que no podrán verla completamente.
Esta vez he seleccionado para inspirarme este trabajo que contiene melodías de carácter medieval:
https://www.youtube.com/watch?v=qNLmbFFasiw
LOS REYES MAGOS
Los hospitalarios de Roncesvalles, acompañados por Isard encontraron un descanso en las precipitaciones y, sin dudarlo, salieron a prestar ayuda a Hubert y Jean Paul. El monje que interpretaba las señales de la naturaleza auguró un día de cielos más o menos despejados. Los franceses estaban en la borda rumiando su desdicha y pensando que Isard se había olvidado de ellos.
-No debimos confiar en este tarugo, Jean Paul. Se ha conformado con el primer pago y ha decidido que nos saquemos las castañas del fuego con nuestros medios. Podemos aprovechar este claro en el cielo para seguir.
-El problema es que ha nevado mucho, no sabemos por dónde va el camino y en un momento se nos puede volver a echar la niebla encima. Vamos a esperar, Hubert. Confío en que el premio, que es sustancioso, le haga volver a por nosotros. No podemos salir a lo loco. Lo más probable seria que nos despeñásemos.
Como pasa cuando estás rodeado de niebla los sonidos se alteran alejando unos y acercando otros. Se suelen perder en la lejanía los sonidos agudos y sentirse los graves mucho más cerca de lo que están. Los dos franceses escucharon las notas lejanas de una flauta hecha con la tibia de una oveja y los golpes secos, graves y más cercanos de un tamboril.
-¿Lo ves? ¿Qué te había dicho, Hubert? Este no pierde unos sueldos ni así lo maten.
Al poco rato, y tras los abrazos de rigor, los dos franceses fueron acompañados por los monjes e Isard, hasta Roncesvalles. Tras una reposición de fuerzas, agradeciendo la ayuda decidieron ponerse en marcha hacia Pamplona. Isard, que no había llegado nunca tan lejos, pensó que sería buena idea visitar Pamplona e incluso acercarse hasta Estella, ciudad de la que, en el otro lado de los montes, se hablaban maravillas. Pensaba, además, en hacer una visita, a la vuelta, a un familiar suyo que residía en Artaiz.
La comitiva formada por los tres con las reatas de caballerías hizo que, a medida que iban pasando por los valles, los confundieran con los Reyes Magos. Los lugareños salían a su encuentro con cencerros y carracas. A medida que el sol se iba perdiendo en el horizonte, los recibían con antorchas.
-Nos están confundiendo con los Reyes Magos.
-Pues vamos a aprovechar la situación y no haremos ascos a cualquier agasajo que nos brinden por el camino.
-Si alguna dama se nos pone a tiro…
-Pero, ¿tu eres tonto? No vamos a tirar por tierra estos homenajes por catar mozas lozanas.
-Hay que aprovechar todo.
-Ni hablar. No vamos a cambiar estas lisonjas por zambullidas en el pilón. No está el tiempo para baños forzados a la intemperie. Tenemos que llegar a Berrioplano la víspera de la festividad de los Reyes Magos al atardecer. La sorpresa del Tuerto será espectacular.
Mientras andaban en estas disquisiciones, una voz corría por los valles, de boca en boca y a mucha más velocidad de la que llevaba la caravana.
-Los Reyes, los Reyes Magos han pasado los montes y vienen con una caravana llena de regalos. Hay que avisar a todo el mundo para que salgan a recibirlos.
A medida que pasaban, el desengaño y la desilusión se reflejaban en los rostros de la chiquillería al ver que pasaban de largo, pero su semblante cambiaba al llegar a casa tras el paso de la caravana.
Nota: ¿Te imaginas que algo similar a esto fuera el germen de las cabalgatas de reyes? Se non è vero, è ben trovato.
SAN VICENTE. ARDANAZ, NAVARRA
SAN VICENTE. ARDANÁZ DE EGÜES
El valle de Egües alberga varias iglesias, unas claramente románicas y otras románicototioides. Si andas de vacaciones por Navarra y estás instalado en Pamplona, este valle merece tu visita.
En un día, mañana y tarde, podrás visitar varias de esta joyicas. Y no te va a costar elegir un buen sitio para hacer un alto y buscar un buen yantar por la zona.
San Vicente es accesible en coche y sin mayores problemas para personas con movilidad reducida.
He seleccionado, para inspirarme hoy, este trabajo basado en temas medievales de Al-Ándalus.
https://www.youtube.com/watch?v=RGt-IMHPxuU...
YA VIENEN LOS REYES
Ekaitza tenía por costumbre visitar el valles de Egües, en Navidad, y recordar al Zarpas, el hombre que alegró parte de su vida y que murió en ese valle atacado por un jabalí herido. En esta ocasión le acompañaba su actual pareja, el Látigo. Desde que se unieron no la dejaba ni a sol ni a sombra, sobre todo si era en viajes.
El Tuerto les había encargado otra misión; buscar y, si era posible, apresar a un malhechor que estaba haciendo estragos por el valle.
Nuestros franceses y su guía habían confundido el camino en Huarte y se habían desviado hasta llegar a Ardanaz. Se había corrido la voz de que venían y la chiquillería del pueblo salió a recibirlos creando un alboroto inusual. Todo el pueblo acudió a la llamada del griterío, incluida Ekaitza.
-¡Casoenlhaba! no me lo puedo creer. ¿Será posible?
-¿Qué ocurre?
-No sé, tengo que verlos más de cerca. ¿Estos son los famosos Reyes Magos de los que habla todo el reino? Vamos a escondernos entre la gente. Que no nos vean.
Ekaitza y el Látigo seguían a la comitiva mezclándose con la gente. Pasaron así todo el pueblo. Ellos escondidos, los magos haciendo alardes, lanzando dulces y algún que otro regalo de poca monta. A lo largo del camino habían ido recolectando una colección de ropajes que, al ponérselos unos encima de otros para paliar el frío, resaltaban su aspecto exótico. Preguntaron por el camino de Pamplona y, una vez conseguida la información, siguieron camino hacia la capital. La pareja los seguía con una distancia prudencial. Los presuntos reyes iban haciendo gracias sobre el lío que estaban montando cuando, a la salida de un recodo, les salió al paso un grupo de desarrapados.
-Buenos días caballeros. ¿A quién tenemos el gusto de desvalijar hoy?
-Tened consideración, somos los Reyes Magos de Oriente.
-Bienvenidos seáis al mundo del Zurriaspas y su banda.
-Sed considerados. Solo llevamos regalos para los niños.
-No nos interesan los regalos, os dejaremos seguir con vuestra labor. Pero...ese cofre que veo en un carro...ahí tiene que haber algo interesante.
-Bah...no creáis. Mirra, incienso…
-Sigue, sigue, mirra, incienso y…
-Algo de oro- dijo Hubert con una voz casi inaudible.
-¿Algo de qué?- exclamó el Zurriaspas.
-Oro.
-Voy a ser generoso. Os voy a dejar seguir haciendo vuestra labor. No tengo ningún inconveniente en que contéis que el Zurriaspas os ha ayudado en vuestra labor.
-Y...¿si nos negamos?
Ocho arcos se alzaron apuntándolos. El Zurriaspas elevó un poco los brazos y abrió las manos mostrando las palmas.
-No seáis así. No me hagáis enfadar. Vamos a hacer las cosas bien. El oro para nosotros y os dejamos ir con el incienso, la mirra y la vida- hablaba de forma lastimera imitando una súplica.
Ziuuuuuuu ziuuuuuuu dos flechas hirieron las manos, que ofrecían una especie de amistad, y un látigo enroscándose en su cuello lo tiró al suelo con tan mala suerte que malherido fue a caer encima de los cagajones de su montura.
-Ahí es donde tienes que estar, Zurriaspas, entre la mierda.
-Vaya, la niña. ¡Cuanto has crecido, Ekaitza! Sigues siendo muy buena con el arco.
-Ya ves, Zurriaspas, ahora soy un poco más peligrosa que aquella niña a la que tirabas de las coletas.
El resto de la banda, que no andaban sobrados de valor, salieron corriendo despavoridos.
-Ekaitza ¿qué haces aquí?- preguntó Jean Paul.
-Os venimos siguiendo desde Ardanaz porque había escuchado rumores de que la banda de este desalmado andaba haciendo de las suyas por esta zona y como, creo que llevamos el mismo camino, hemos decidido seguiros y no ha sido mala decisión.
-Y ¿el Zarpas?- una lágrima surcó el rostro de la moza.
-Murió, en un accidente de caza. Ya hablaremos largo y tendido en Berrioplano.
-Lo siento niña, ¿tú estás bien?
-Lo voy superando, este pedorro que me acompaña me ayuda.
El Látigo había descendido de su montura y maniatado al malhechor,
-¡Qué bien, Zurriaspas! No te conocía pero creo que alguien en Berrioplano te conoce y te tiene ganas. Alguien que, en su día, fue tu jefe. ¿Puede ser?
-En cualquier sitio en el que sea entregado me convertiré en el extraño fruto que adorna un árbol pero, con un poco de suerte, el Tuerto me tratará mejor.
-¡Qué optimista! No creo que ande muy contento con tus andanzas pero...igual
SANTA MARÍA DEL CAMINO. BADOSTAIN.
SANTA MARÍA DEL CAMINO. BADOSTAIN, NAVARRA
Bonita iglesia. Muy cerca de la capital. Merece una visita sin lugar a dudas.
El crismón esta muy deteriorado. Solo se intuye.
Accesible en coche hasta las proximidades. El paso a la ermita con el coche está cerrado. Hay que hacer un pequeño tramo a pie. Imposible para personas con movilidad reducida.
Para inspirarme hoy he seleccionado esta recopilación.
https://www.youtube.com/watch?v=Z7zUnt0MiAc
EL FINAL DE LA CABALGATA.
Nuestros falsos reyes, Ekaitza y el Látigo, entre chanzas y risas, habían llegado a Badostain, a unas cuatro leguas del señorío de Berrioplano. Se detuvieron para rezar el ángelus en la iglesia de Santa María del Camino. Encargaron en un figón un cabrito asado y, a media tarde, se pusieron en marcha hacia el señorío con intención de llegar entrada la noche. La primera parte del camino el Zurriaspas iba, echando todo tipo de improperios, atado a la cola de un caballo. A falta de una legua le hicieron subir a un carro, que transportaba regalos que habían recaudado los reyes a lo largo del camino, y lo cubrieron con ropa y sacos.
-No se te ocurra ni respirar fuerte. Queremos darle una sorpresa al Tuerto y, dependiendo de la gracia que le haga, puede colgarte de un árbol, caparte como a un cuto o dejarte ir con un montón de latigazos en el lomo. Te aseguro que contento con lo que andabas haciendo no estará- Ekaitza se regodeaba con las caras de pánico que le iba poniendo el facineroso.
-No he hecho nada que no hayamos hecho en otros tiempos. El Tuerto no puede darme lecciones de nada.
-Eso se lo tendrás que explicar a él.
La caravana hizo la entrada en Berrioplano en loor de multitudes. Los niños saltaban alborozados intentando alcanzar los dulces que les lanzaban. Los mayores se sentían por un momento niños y gritaban los nombres de los reyes. Llegaron a las puertas del palacio y golpearon la aldaba con tres toques secos.
-¿Quién va?
-Nous sommes les trois Rois mages venus d'Orient.
-Casoensoria- juró el Centollo -estos reyes me huelen más a franchutes que a oriente. ¿Hubert y Jean Pierre?- exclamó al ver a los estrafalarios individuos- al escuchar los nombres el Tuerto salió a recibirlos con todos los honores.
-Chistttttt. La gente tiene que creer que somos los magos. Traemos regalos para todos los niños del señorío. Con tu permiso, Tuerto, reuniremos a todos en el salón del palacio y los iremos entregando.
No cabía un alma más. Los niños iban desfilando ante los reyes y, tras las preguntas de rigor sobre su comportamiento, recibían sus regalos. Algún detalle para los padres también había. Llegada la medianoche todo el mundo se había marchado a sus hogares. El Tuerto abrazó efusivamente a los franceses.
-Pero ¿se puede saber qué hacéis aquí y por qué habéis montado todo este barullo ?
-Nos aburríamos, Tuerto, y os echábamos de menos. Hemos decidido visitaros y quedarnos unos días por aquí recordando viejos tiempos.
-A ver lo que hacéis. Ahora somos gente respetable. Y, por cierto, ¿habéis traído regalos para todo el mundo menos para mÍ ?
-Hemos traído para ti pero no sabemos si te gustará.
En ese momento Ekaitza, tirando de un cordel, arrastraba a un encapuchado. Al llegar a la altura del Tuerto le quitó la capucha.
-Mecasonlhaba, si es el Zurriaspas. ¿qué se te ha perdido por aquí?
-Nada, Tuerto, que estaba harto de andar zascandileando por ahí y he decidido hacerte una visita.
-Ya, ya, pero es que esta visita tenía que haberse producido hace un año por lo menos.
-Soy muy malo "pa" los tiempos, Tuerto.
-Mira, hoy te voy a dar alojamiento en el palacio y mañana, con un poco más de calma, hablaremos. Ya me explicarás qué has hecho con los dineros que te di y por qué te has echado a los caminos. Encerradlo en la peor mazmorra que encontréis.
-No esperaba que me dieses la habitación de invitados ilustres pero ¿la peor mazmorra? Tú y yo éramos amigos ¿no?
-Si no hubieras sido mi amigo te habría puesto directamente en el pellerique. Considera la mazmorra como tu regalo de reyes.
NOTA : En el siglo XIII se impuso el rezo del Ángelus en los monasterios. Se hacía con el mismo protocolo que utilizamos actualmente para tomar algunos medicamentos, cada seis horas. A prima, a sexta y a vísperas. Nuestros amigos, para ir abriendo el apetito lo hacían a sexta (las doce del mediodía actuales) ¿Quien te dice que no fueron ellos los que pusieron de moda, en Euskal Herria. detener todas las actividades a las doce del mediodía para rezar el ángelus? (Se non è vero è ben trovato).
SAN MARTÍN. BEORBURU. NAVARRA
SAN MARTÍN. BEORBURU, NAVARRA
Alguna vez os he comentado la afición que existe en algunos pueblos a utilizar paredes de las iglesias como frontones. El caso más extraño que he conocido es la iglesia de San Martín de Beorburu. Difícil de explicar si no la ves in situ. La portada ha sido reubicada. El arco encima de la portada sugiere una bóveda, el frontón podría estar ocupando el sitio de la nave. Lo dicho, tienes que visitarla para intentar descifrar lo que ha ocurrido en ella. Parece como si se hubiese transformado parte de la iglesia en un frontón.
He utilizado, para inspirarme hoy, una recopilación de temas medievales catalogados como música de trovadores.
https://www.youtube.com/watch?v=hr1ya7teVvc
REDENCIÓN.
Una semana llevaba el Zurriaspas en las mazmorras del palacio del señorío de Berrioplano, una semana a pan y agua, una semana sin más ocupación que escuchar el zumbido de las moscas que revoloteaban a su alrededor atraídas por el hedor que desprendía su cuerpo. A ratos cuchicheaba y a veces se desgañitaba.
-¡Qué pena Tuerto! ¡Qué desgracia! Con lo que hemos sido tu y yo y me tienes aquí peor que los cochos, comiendo sobras, rebozado en mis excrementos. ¿Dónde está aquella amistad? ¡Qué bonito cuando éramos compañeros, qué recuerdos tan agradables! Pero mira en qué me has convertido, en un deshecho humano. TUERTOOOOOO, MECASONTUSMUERTOS CABRITOOOO, SÁCAME DE AQUÍ.
-¿A qué viene ese griterío, Zurriaspas? ¿No estás contento con tu alojamiento? No te preocupes, voy a comentarle al jefe que no te gusta, que preferirías una habitación más ventilada y con una higiene y una comida más acorde con la raza humana y, apurando un poco, la compañía de moza lozana- comentaba entre risotadas el vigilante que pasaba de vez en cuando por las mazmorras.
El Tuerto, cada vez que le venían con cuentos, sonreía porque era consciente de los padecimientos del malhechor y de los gritos que pegaba contra él. Había tomado una determinación y mandó buscar a su administrador.
-Mira, Centollo, saca al Zurriaspas de la mazmorra, dale una buena habitación, que lo bañen hasta que le quiten el último vestigio de roña. Si pueden hacerlo dos mozas de buen ver mejor. Mira a ver si hay alguna que se preste a darle unos restregones con fregajos hasta que empiecen a dejarlo en carne viva. Una vez que lo dejen presentable, siéntalo a mi mesa para cenar.
El Zurriaspas no daba crédito a lo que le estaba pasando. Y, para sus adentros pensaba: “esto es la zanahoria, veremos dónde está el palo”. Sentado a la mesa del Tuerto no levantaba la mirada del plato. Una paletilla asada de cordero lechal le esperaba. No se atrevía a tocarla. ¿Ahí había gato encerrado? ¿Le estaba preparando una trampa el Tuerto?
-Puedes comenzar a cenar, Zurriaspas pero, si eres capaz de hacer dos cosas a la vez, atiende a lo que voy a decirte.
-Te escucho, Tuerto. Siempre, incluso en la soledad de la celda, he creído en tu bondad y en tu buen corazón. Sabía que tendrías en cuenta nuestra amistad.
-No estés tan seguro. Tú y yo teníamos un trato ¿no? Yo te di una más que buena bolsa para que movieras el culo entre los nobles y la corte de Teobaldo y me mantuvieses informado de lo que se cocía en esos foros. Y, al cabo de dos años ¿con qué me encuentro?
-No hagas caso de todo lo que te cuenten, Tuerto.
-Todo el mundo sabe en el reino que el Zurriaspas es un jugador, borrachín, putero y pendenciero que asalta a las buenas almas por los caminos para pagarse sus vicios.
-No, no, no, Tuerto. Yo no soy así. Parece mentira que no me conozcas con lo que hemos sido tú y yo.
-Por eso mismo, porque te conozco, creo todo lo que se habla. Mira, tenemos que resolver algunos asuntos. Mañana me acompañarás a Beorburu y, en la iglesia de San Martín te recogerás para purgar tus pecados mientras yo me dedico a mis negocios. No puedes dar la cara porque, ahora mismo, todo el reino te busca. Teobaldo ha ofrecido unos buenos dineros por tu captura. ¿Sabes quién es el rey de Castilla?
-¿Alfonso? Creo que le llaman el Sabio.
-Mañana hablaremos...
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS. BINACUA, HUESCA
ÁNGELES CUSTODIOS. BINACUA, HUESCA.
¿Qué tiene esta iglesia digno de una visita? Pues...varias cosas. Una portada sencilla pero muy interesante. Un crismón en el que parece que los signos han sido echados a voleo. Los expertos aseguran que hay intencionalidad él. Un ábside, en su día afectado por un rayo, con arquitos de tipo lombardo que, en la tosca restauración, no supieron reproducir. Hay más cosas pero las dejo para que las descubras cuando vayas a visitarla tú. En esta ocasión mi ojeadora se quedó en el coche y por eso se me escapó un sillar trasplantado y colocado horizontalmente, cuando debía ser puesto de pie, que representa a san Jorge alanceando a un dragón.
Está en una especie de prado a veinte metros de la carretera. Accesible en coche pero las personas con movilidad reducida no podrán acercarse a ella.
Para inspirarme en la historieta de hoy he seleccionado una música muy interesante.
https://www.youtube.com/watch?v=hr1ya7teVvc
LA HUIDA.
La gente de Berrioplano emprendía la vuelta al señorío. El Tuerto iba al final del grupo. A su lado el Zurriaspas cabalgaba cabizbajo. De vez en cuando miraba de reojo al Tuerto.
-Zurriaspas, Zurriaspas...te descogotaba aquí mismo. A sabiendas de que te pierden el juego y las mujeres lozanas, confié en ti. Me has defraudado totalmente.
-Dame otra oportunidad, Tuerto.
-Eres medio bobo, cosa muy mala porque no llegas ni a bobo. Estoy buscando un árbol para colgarte y me pides otra oportunidad...hace falta valor.
-¿Vas a ser capaz de colgarme? ¿Dónde queda nuestra amistad?
-En el mismo sitio en el que la has dejado tú entre francachelas, timbas y burdeles.
-Te prometo…
-No me prometas nada. ¿Serías capaz de hacer un trabajo para mi?
-Aunque me mandases los trabajos de Hércules, me deslomaría por complacerte, Tuerto.
-Seguro que me arrepentiré de esto. Llegaremos a Berrioplano al atardecer. Tú y yo iremos al final de la caravana. Nos iremos separando de los demás. En cuanto lo veas claro te descolgarás del grupo y emprenderás viaje a Gazteiz. Te voy a dar dinero suficiente para que te puedas mover entre la gente noble. Alfonso X aparecerá por la zona en algún momento. Quiero que investigues para mi todo lo que puedas de la situación de los nobles con respecto al rey. Me consta que las relaciones no son nada buenas.
-Te juro que esta vez no te voy a fallar.
-En eso confío pero, si lo haces, yo mismo iré a buscarte y me haré un odre de vino con tu pellejo.
-No te arrepentirás, Tuerto.
En las proximidades de Berrioplano, amparado por las luces ocres del ocaso, el Zurriaspas se fue retrasando poco a poco. En cuanto estuvo fuera del alcance de la vista emprendió un suave galope en dirección Gazteiz. El Tuerto se unió al grupo. El Licencias le miró fijamente a los ojos.
-Tuerto ¿dónde está el Zurriaspas?
-¿No estaba con vosotros?
-¿Me tomas por idiota? Iba contigo.
-Se me ha escapado.
-¿Volvemos para apresarlo?
-Sin prisas. Descansad esta noche. Sé a dónde se dirigirá. Mañana intentáis cazarlo.
-¿Por qué le das esta ventaja?
-Porque soy idiota.
Mientras tanto el Zurriaspas había emprendido el camino a Gazteiz pero su cerebro no dejaba de elucubrar.
“Tate, el Tuerto ha hecho esto para lavarse las manos. Sus perros ya me estarán husmeando pero no saben a quien quieren cazar. Me voy a desviar hacia Estella, de ahí me iré a Sangüesa y de ahí partiré hacia Aragón. Voy a acogerme a sagrado en la iglesia de Binuesa. Estos ni saben que existe. Estaré dos o tres días y saldré hacia Castilla por el sur hasta Zaragoza, de ahí a Burgos y de Burgos a Gazteiz. Esta vez el Tuerto va a estar orgulloso de mi”.
SAN JUAN DE JERUSALÉN. CABANILLAS
SAN JUAN DE JERUSALÉN. CABANILLAS, NAVARRA.
Es la iglesia románica más meridional de Navarra. Portada muy interesante. Canecillos curiosos y...no te lo vas a creer, un crismón único en el mundo románico, imposible encontrar otro igual. Yo lo llamo el crismón golondrino.
Accesible en coche. Sin problemas para personas con movilidad reducida.
Hoy he seleccionado para inspirarme un cd que me rompió los esquemas en los años 70. Música folk, enraizada en la edad media e interpretada con instrumentos actuales. Below the salt de Steeleye Span.
https://www.youtube.com/watch?v=9yrXqcCGx9o&list=PLaH28bw5I3L83Tt1RwmHXDHtTCsT5VGep
CABANILLAS.
Mateo, responsable de la ganadería brava perteneciente al señorío de Berrioplano, se presentó en el palacio a requerimiento del Tuerto.
-Mira, Mateo, gente de Cabanillas ha hablado conmigo de la posibilidad de llevar, para unas fiestas especiales, una punta de vacas y toros.
-No hay problema, pero me gustaría contar con hombres especializados en el traslado y, sobre todo, en el control de los animales en el pueblo para evitar accidentes.
-Supongo que, además de algunos de tus hombres, me estás pidiendo la colaboración del Mierdulín y el Oso de Guesálaz.
-Así es. Me gustaría contar con la colaboración de estos dos últimos.
-Vamos a tener dos problemas. Se llaman Jurdana y Estevania.
-Yo hablaré con ellas y les aseguraré que el primero no intervendrá si no es absolutamente necesario y el segundo solo podrá burlar los toros a caballo sin darles muerte.
-Muy seguro te veo…
Mateo expuso sus intenciones a las dos mujeres de la escuela de salud de Berrioplano. Las mujeres aceptaron con reparos y con la condición de que una de ellas viajase con el grupo.
-De acuerdo. Además nos vendrá muy bien para restaurar a los descalabrados, que los habrá.
El grupo se puso en marcha y emplearon siete días para recorrer las treinta y dos leguas que separaban ambas localidades utilizando la cañada real de los toros, hasta Pamplona, y la cañada real de los roncaleses hasta las Bardenas. . El Zurriaspas había partido días antes hacia Castilla y, en la seguridad de que lo buscarían por el oeste, decidió atravesar el reino de Navarra por el sur. Llegó a Cabanillas con las fiestas empezadas. En la plaza del pueblo, acotada con carros, la gente del pueblo intentaba emular las hazañas que habían oído contar que llevaba a cabo un tal Mierdulín. Parte de ellos salían malparados pero otros recibían cornadas importantes que, de no ser por este último y la sabia actuación de Jurdana, habrían terminado bajo tierra.
El Zurriaspas se asomó a la plaza y, al ver que la gente de Berrioplano dirigía el festejo, corrió a esconderse debajo de un carro que estaba un poco más alejado del barullo. El Oso de Guesálaz, acuciado por la necesidad, eligió para evacuar la orina el carro más alejado del barullo. No vio al Zurriaspas pero le acertó de lleno.
-Casoensoria, casoensos, puajjjjjj ¡qué asco! Ten cuidado, melón, que me estás meando encima.
-Coñeee, pero mira a quien tenemos aquí. ¿Como te va la vida, Zurriaspas, ¿te has perdido? Creo que el Tuerto anda buscándote.
-Una cosa es que el Tuerto haya mandado gente a buscarme por el oeste y otra cosa es que no sepa por dónde ando. Estoy cumpliendo un mandado suyo muy importante.
-Vale, vale- el Oso no podía disimular la cara de asco al cogerlo por el cuello de la camisa impregnado de su propia orina. -Vamos a hablar con el Mierdulín y con Mateo a ver qué decidimos.
Decidieron mandar a alguien para informar al Tuerto de la situación.
-Dad a un buen jinete el caballo más rápido del Oso y que salga para Berrioplano y en cuatro días quiero aquí la contestación- dijo el Mierdulín.
-Vaya y tiene que ser un caballo mío. Bueno, elegid a alguien que sea magro y enteco. No quiero que me reviente mi mejor caballo- argumentó el Oso.
EL SALVADOR. CARCASTILLO, NAVARRA
EL SALVADOR. CARCASTILLO, NAVARRA
Seguro que os habéis planteado una visita al monasterio de la Oliva en Carcastillo. Yo os voy a dar un consejito. Antes de enfrascaros en en las maravillas cistercienses visitad, en el pueblo, la iglesia de El Salvador vinculada a dicho monasterio. Y ya de paso, aunque es muy posterior al románico, admirad el chaletico que tenían los abades. Palacio Señorial de los abades.
Aunque la iglesia se consagró entrado el siglo XIII, hay referencias a ella en siglos anteriores. Está muy retocada pero todavía quedan cosas que ver.
He seleccionado para inspirarme esta vez una herencia riquísima. Far Away Lands, The Medieval Sephardic Heritage - Ensemble Florata
https://www.youtube.com/watch?v=C5gpMukqeUE&t=1160s
EL PERDÓN.
Un jinete flaco y “esmirriau” llegó, medio desvanecido al Señorío de Berrioplano preguntando por el Tuerto.
-¿Me andabas buscando?
-Me mandan el Oso y el Mierdulín con un mensaje para ti.
-Vamos al palacio a ver si te pueden adecentar, comes y bebes algo, descansas, y hablamos.
-Tengo que darte el recado y partir para Cabanillas inmediatamente.
-Tranquilo, yo decidiré la inmediatez que requiere tu información. Ahora mismo, si no descansas, no creo que llegues a tu destino. Deja aquí ese caballo del Oso, te proporcionaré otro veloz.
-El asunto es referente al Zurriaspas.
-Mira, eso ya me está interesando más.
-Lo han cazado en Cabanillas y como tú habías dicho que si lo encontraban en Navarra le dieran muerte…
-A ver, a ver. Tampoco hay que tomarse las órdenes al pie de la letra. Toda la gente sabe que me muero del disgusto si me lo matan. Descansa y mañana vas con mis órdenes. Quiero que me lo lleven a Carcastillo. Y adecéntate que pareces un espantajo.
El Centollo había estado presente durante toda la conversación mordiéndose la lengua por las ganas de intervenir. Con gesto adusto se acercó al Tuerto.
-Casoensos, casonlaba. No lo entiendo, Tuerto. Tú mismo te desautorizas. Vas a perder el respeto de tus hombres.
-No lo entiendes, no lo entiendes...lo vas a comprender inmediatamente. Toma mi puñal, vete a Cabanillas, mírale a los ojos, dile que soy yo el que lo ordena y dale muerte.
-No puedo hacer eso, Tuerto. El Zurriaspas fue mi amigo hasta que se descarrió y no quiero ser yo quien lo juzgue.
-Claro, y me pasas la responsabilidad a mi. Yo no fui su amigo ¿no? Pues, mira, el Zurriaspas está realizando un trabajo para mi y espero que me rinda cuentas en Carcastillo. Ya decidiremos allí lo que vamos a hacer.
Con las primeras luces del alba el jinete “esmirriau” salía hacia Cabanillas con las órdenes muy claras.
-Y...¿dices que tenemos que llevarlo a Carcastillo? ¿Estás seguro? Son doce leguas de aquí eh. Nos va a costar cinco o seis jornadas.
-Completamente. Es más, me ha explicado que podéis mover los toros por la cañada de los roncaleses y, con suerte, podréis montar algún espectáculo en el pueblo.
El Zurriaspas, atado de pies y manos y recluido en un corral inmundo, recibió la visita del Oso y el Mierdulín.
-¿Me traéis noticias del Tuerto?
-Claro, está contento contigo…
-Os ha dicho que estoy trabajando para él ¿no?
-Lo que nos ha respondido es...bueno, ya lo vas a ir viendo- contestó el Mierdulín mientras le colocaba un soga en el cuello.
-No, no, no. El Tuerto no puede haber mandado esto.
Con la cuerda al cuello lo montaron en un asno y lo llevaron a las afueras del pueblo. Pasaron la cuerda por la rama de un roble centenario. El Zurriaspas no podía contener el llanto.
-Mierdulín, con lo que tú y yo hemos compartido y ¿me vas a colgar de un árbol?
-No te quejes, Zurriaspas, vas a ser la bellota más hermosa de este magnífico roble.
-Apiádate de mi. Tengo mujer e hijos que mantener.
-¿Sí? ¿Dónde? Es la primera noticia que tengo. Te casaste y ¿no me invitaste a la boda? Más razones para colgarte.
-No, me refiero a que, en alguna parte, puede que tenga una mujer que me reclame la atención para sus hijos- el Mierdulín y el Oso no podían contener la risa.
-Vale, no te vamos a colgar hoy. Tampoco te vamos a soltar las cuerdas del cuello y de las manos. Vamos a atar la soga al rabo del burro y lo vas a seguir hasta que nos encontremos con el Tuerto. Él decidirá tu destino.
MONASTERIO DE LA OLIVA. COCINAS
MONASTERIO DE LA OLIVA. CARCASTILLO, NAVARRA
Os voy a poner una zona del monasterio menos conocida. Es del siglo XII. Se trata de la cocina y, de su magnitud se deduce que los monjes, en esos siglos, no comían solo sopas. Unos cuantos asados habrán visto esas paredes y esas bóvedas.
Se paga una cantidad mínima por visitar el monasterio. A esta zona es imposible acceder personas con movilidad reducida.
Para inspirarme hoy he seleccionado este trabajo de música de origen medieval.
https://www.youtube.com/watch?v=Z7zUnt0MiAc...
EL ESPÍA
La gente del Señorío de Berrioplano había llegado a las inmediaciones de Carcastillo pastoreando una punta de toros y vacas por la Cañada de los Roncaleses. Por precaución se habían instalado en una pradera a media legua de la población y habían mandado emisarios al pueblo para avisar de la peligrosidad de acercarse al ganado. De paso buscaban al Tuerto para que se hiciese cargo del Zurriaspas que había sido apresado por el Oso de Guesálaz en Cabanillas. Habían recibido la orden de llevarlo a esa población y, de paso, investigar la posibilidad de montar algún festejo con animales bravos allí. Les informaron de que el Tuerto y el Centollo estaban reunidos con el abad en el monasterio de la Oliva. El Oso y el Mierdulín salieron en su busca llevando consigo al Zurriaspas, poco menos que cogido de las orejas. Al pasar por una especie de bosquecillo escucharon los ladridos amenazantes de unos perros asilvestrados.
-Os vais a arrepentir de esto. Vosotros todavía andabais en calzones cuando yo era uno de los lugartenientes del Tuerto.
-Te dejaremos aquí, atado a un árbol, mientras vamos a buscar al jefe.
-¿Aquí? ¿Con los perros rondando? No seréis capaces ¿no?
Dicho y hecho. Lo ataron a una encina.
-¡Soltadme! No me dejéis aquí solo por favor. Me van a devorar esos perros hambrientos.
-Tranquilo. Volveremos pronto.
El Oso y el Mierdulín cogieron del suelo dos puñados abundantes de bellotas y se alejaron entre risas. Se sentaron en una roca desde la que podían ver al Zurriaspas sin que él fuera consciente de su presencia. Escuchaban los alaridos del pobre desgraciado mientras, entre risas, iban dando cuenta de las apetecibles “frutas” de la encina. Los perros, que no las tenían todas consigo, se acercaban prudentemente. Uno de ellos, el que parecía el jefe de la jauría, lanzaba dentelladas a las piernas y el hombre lanzaba patadas para defenderse. Todavía no había conseguido hacer carne, solo había mordido telas y arañado un poco la pantorrilla, pero cada vez estaban más envalentonados. Una piedra, del tamaño de un puño, golpeó en la paletilla del animal que se retiró ladrando lastimeramente. El resto de los perros se retiraron, acobardados, a una distancia prudencial
-Cabritoooooossssss me las vais a pagar todas juntas.
-Tranquilo que solo era una broma.
-¿Una broma?- dijo el Zurriaspas a la vez que mostraba las pantorrillas arañadas por las dentelladas del animal.
-Podía haber sido peor. Habíamos pensado soltarte en el cercado de los toros.
-¿Os habéis dado cuenta de que vuestras bromas no tienen ninguna gracia?
-Para ti no, nosotros nos reímos mucho.
-Llegará el tiempo de los ajustes.
Llegaron al Monasterio de la Oliva y, en la nave central de la iglesia, se reunieron con el abad y con el Tuerto.
-Bienvenido, Zurriaspas, supongo que me traes las informaciones que te encargué ¿no?
-Claro, Tuerto, el rey de Castilla está otorgando fueros a las poblaciones que están en la frontera con Navarra para que no cambien de reino.
-Mira, Zurriaspas, al final te voy a echar de comida “pa” los cerdos. ¿Me vienes a contar algo que ya sé hace años? Y … ¿en eso te has gastado la abundante bolsa que te di?
-Es que no hace más, Tuerto. Está liado con las cañadas reales y otorgar derechos a los pastores para crear un camino que lleve la lana de Castilla a los puertos del norte.
-Vale, algo de eso había oído. Pero, ¿no trama algo contra Navarra?
-Bah, quiere ser emperador como CarloMagno pero...yo no lo veo. Para nosotros tiene menos peligro que la embestida de un caracol. Nuestro rey está respaldado por Luis IX de Francia y por el reciente papa Clemente IV. No creo que se atreva a meterse con Navarra.
-No me has servido de mucho y te has gastado una fortuna. Te libras porque el abad quiere algo de ti.
El abad pasó la mano por encima del hombro del Zurriaspas.
-Mira, me han dicho que te mueves bien por los fondos oscuros. Las noticias que nos llegan hablan de partidas de dados, alquerque y cualquier reto rural con apuestas. Dicen, además, que conoces ciertas casas mejor que las iglesias. En fin, que entre juegos y furcias se te van las fortunas que te paga el Tuerto.
-No hagáis caso, reverencia, hay mucho envidioso que va contando chismes.
-Voy a confiar en ti y el Tuerto me va a apoyar en esto. Mira, nuestro rey tiene, de repente unos ardores bélicos que le incitan a acompañar a su suegro Luis de Francia a una cruzada. El caso es que no anda sobrado de dineros y se le ha ocurrido, por sugerencia del ladino francés, establecer un curioso impuesto. Yo lo llamo rediezmo y consiste en que la iglesia Navarra contribuya, durante tres años mínimo, a estas aventuras guerreras. La iglesia, en general, tendría que entregar al reino la décima parte de lo que recauda. Tendrás que infiltrarte en la comitiva del rey y revisalsear por Roma a ver que se cuece.
-Reverencia, no veo cómo voy a poder hacerlo.
-No te preocupes, el Tuerto se encargará de eso. De entrada te ha traído las más lujosas vestimentas. Te presentará al rey como un rico mercader que le acompaña a Roma para establecer contactos comerciales con Navarra y que es recomendado por el abad de la Oliva.
-No va a ser posible, reverencia. Ser un rico mercader necesita más que ropas lujosas. Hace falta demostrar que se es generoso, que no se miran los dineros a la hora de pagar fidelidades...en fin, que con un par de sueldos no se hace.
-No te preocupes por eso. Ya lo he pensado. Te daré una buena bolsa para que la utilices en el viaje y, en Roma, la dirección de un contacto que tendrá órdenes de satisfacer tus necesidades. Malo será que te gastes una fortuna en furcias.
-Me está gustando este trabajo. Pero...tengo una segunda petición irrenunciable. Esta es para el Tuerto. Voy a ser benévolo. Vas a tener que castigar al Oso de Guesálaz y al Mierdulín a una serie de latigazos hasta que reconozcan públicamente que soy un caballero apreciado en el señorío de Berrioplano. Yo seré quien administre el castigo.
-Ni hablar- dijo el Tuerto -¿un caballero tú?
-Pues no hay trato.
El zurriaspas bien lavado y luciendo sus ricos ropajes salió de la reunión y se encontró de bruces con los dos bromistas.
-Ostras, Zurriaspas, quién te ha visto y quién te ve, pareces alguien. ¿Qué ha pasado ahí dentro?
-No puedo comentar a dos mindunguis las cosas importantes del reino. Por cierto, el abad y el Tuerto quieren hablar con vosotros dos. No sé que tendrán que encargaros.
SAN ESTEBAN. LUSARRETA, NAVARRA.
SAN ESTEBAN. LUSARRETA, NAVARRA
Interesante iglesia románicogoticoide. Datada hacia 1200. Con una capilla y una sacristía añadidas en siglos posteriores. Visita obligada si andáis de excursión por la zona. Una enorme viga sujeta el coro y, en ella una especie de canecillos muy posteriores. Os los pongo como curiosidad pero no tienen nada que ver con el románico. Tiene una pila bautismal muy sencilla pero, para mí, bonita. Aunque hay un pequeño cementerio adosado a la iglesia, en su día, se produjeron algunos enterramientos debajo del coro.
Accesible en coche. Los últimos kilómetros por una carretera muy estrecha pero en buen estado. Con problemas para personas con movilidad reducida.
Como habitualmente, he seleccionado para inspirarme, una música enraizada en la edad media.
https://www.youtube.com/watch?v=N_H2XCCO34k...
EL CASTIGO
El Tuerto, con el Centollo y un maestro cantero de su confianza, se había trasladado a Lusarreta con el objeto de ver un hórreo y estudiar la posibilidad de edificar varios similares en el señorío de Berrioplano. En el mismo pueblo y, casualmente, descubrieron un guarnicionero que exhibía sus excelentes trabajos en el zaguán de su casa. El tuerto, tras golpear con la aldaba varias veces, recitó la consabida jaculatoria.
-Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida. ¿Quién me visita?
-Soy el Tuerto. Señor de Berrioplano. Estoy interesado en vuestros trabajos.
-Pasad, miradlos y decidme si queréis encargar algo.
-Me gustaría llevarme cuatro arreos completos para yuntas de bueyes, ocho arreos completos para caballerías y uno especial. Bueno...mejor dos especiales.
-Decidme.
-Quiero un correaje completo para mi caballo, que sea muy especial pero que solo los ojos apropiados puedan apreciarlo.
-¿Con la silla incluida?
-Por supuesto y a juego con el correaje.
-Os haré uno digno de un rey con cuero repujado y herrajes de plata envejecida.
-¿Podría ser el repujado con motivos alusivos a mi señorío?
-Sin problema. Y...¿el segundo encargo?
-Este va a ser más complicado. Quiero un látigo que sea de apariencia normal, de restallido espeluznante pero que haga poco o ningún daño.
-Tendréis lo que buscáis. No es la primera vez que alguien me pide algo así. Os prepararé un látigo que utilizan algunos titiriteros para simular castigos en sus representaciones. Producen un restallido tremendo pero, debido a la composición del cuerpo hacen poco o ningún daño.
-¿Podría engañar a quien lo maneja y hacerle creer que esta infringiendo un tormento tremendo?
-Podría hacerlo si no es experto. Pondría pequeñas ampollas que estallarían al golpear al ajusticiado haciendo creer que se ha producido una herida. No se dará cuenta si no está acostumbrado a utilizar el látigo como castigo.
-Eso es lo que quiero. ¿Podríais prepararme tres en lugar de uno? Deberían ser diferentes pero con las mismas características.
-¿Para cuando los queréis?
-Yo estaré por aquí seis o siete días.
-Los arreos los tengo hechos. El problema será la silla, los correajes de tu caballo y los látigos pero creo que podré hacerlo por esas fechas. Barato no va a ser eh.
-Me da igual el precio- dijo el Manco echando al vuelo una bolsa que parecía bien dotada -esto es un anticipo. El resto, lo que me pidas, a la entrega del pedido.
El Centollo no daba crédito a lo que estaba escuchando.
-Oye, Tuerto. Veo por dónde vas pero, el Mierdulín y el Oso, ¿se prestarán a tus maquinaciones?
-No les va a quedar más remedio. Lo que nos llevamos entre manos es tan importante que tenemos que contentar al Zurriaspas si queremos lograr la información que necesitamos.
-Y lo vas a llevar como caballero con tu gente acompañando al rey. Supongo que has tenido en cuenta que lo tendrás que ir buscando por todos los burdeles de Roma y que te estará pidiendo dinero continuamente.
-Lo del dinero no me preocupa. El abad de la Oliva correrá con todos los gastos. Y, aunque no lo creas, en los burdeles, si sabes cómo buscarla, abunda la información.
HORREO DE LUSARRETA
HORREO. LUSARRETA, NAVARRA.
Lo pongo con cierto recelo. Algunos lo catalogan como románico. Otros, cuya opinión valoro por encima de muchos, lo catalogan como gótico. Otros más lo catalogan como románico en su estructura; pero en su puerta de acceso, cambiada de lugar, como gótica.
Muchos lo asocian al hórreo románico de Iracheta, en Navarra también. Es cierto que tiene un parecido, en sencillo, con dicho hórreo. Mira, yo os pongo las fotos y cada cual que juzgue.
Esta vez he seleccionado para inspirarme en el relato una música John Renbourn y su grupo
https://www.youtube.com/watch?v=DnuEAjt6bPg...
EL LLAMAMIENTO.
El Tuerto había distribuido en paquetes y colocado sobre dos mulas el encargo que había hecho en Lusarreta. Se disponían a recorrer las ocho leguas que le separaban de Berrioplano. Antes de partir, en el hórreo del poblado, llenó hasta los adrales dos carros, uno con avena y el otro con cebada, para tener de reserva si los pastos venían mal dados.
Salieron antes de que los primeros rayos de sol caldeasen los pastos, evaporando el rocío, con la intención de llegar a Pamplona a media tarde. El rey tenía especial interés en hablar con él a solas.
-No sé de qué querrá hablar el rey conmigo pero me temo que no será para regalarnos algo, Centollo.
-Casonlhaba, casoensos- gesticulaba el Centollo moviendo los brazos como el crustáceo. -Reuniones con reyes…despídete de tus bueyes.
-Algo así será. Un “do ut des”.
-Ya, Tuerto, pero ¿te has fijado en que en esos “te doy me das” salimos perdiendo siempre? Y lo que es peor ¿te has fijado en que salimos con cara de haber ganado algo?
-Paciencia, Centollo, algo pillaremos.
-Bueno, espero que lo que quiera sea dinero porque he inventado un sistema con el que tenemos casi todo el patrimonio escondido.
-Oye, Centollo, ¿de dónde sacas esas ideas?
-La necesidad agudiza el ingenio, Tuerto. A ver si te piensas que, si desapareces tú, me voy a quedar yo en colitates.
-¿Te estás quedando con bienes del señorío?
-No, Tuerto. Hay cosas escondidas que solo tú y yo sabemos. Yo confío en ti pero, si desaparecieses...yo hambre no voy a pasar.
Llegados a Pamplona, el Tuerto solicitó audiencia con el rey. A pesar de que era una hora avanzada de la tarde el monarca lo recibió con gran alegría y con un gran abrazo. El Centollo hablaba por lo bajo.
-Uy, uy, uy...primero van los abrazos, luego vendrán los porrazos.
-¿Decías algo, Centollo?- le comentó el Tuerto
-Que te alejes del agua. De aquí vamos a salir escaldados.
-Primero cenaremos con el rey, tú también estás invitado, y en la cena veremos qué nos espera.
-Mira, lo que nos espera te lo puedo adelantar yo. Gastos y palos y, en contraprestación honor. Tú sabrás, Tuerto, pero...¿honor? ¿cuándo hemos querido eso? Si rascando, rascando, sale a la superficie nuestra condición.
-Seguro que algo más que honor podemos conseguir. Tú déjame hablar a mí.
-Yo no voy a abrir la boca porque, si hablo, hoy dormimos en las mazmorras y mañana adornamos un roble.
-Por cierto, Centollo, es posible que tenga que contar contigo para…
-No, no, Tuerto, ni hablar. Ya veo por dónde vas y a mi no se me ha perdido nada fuera del señorío. Ni pienso ir a Roma, ni a Túnez. Yo ya soy perro viejo y no pico con el pato y el palo. Ahí te las compongas.
-Me refería a un viaje corto a Vitoria.
-Bueno, ya veremos.
LA PURIFICACIÓN. BERRIOPLANO
LA PURIFICACIÓN. BERRIOPLANO, NAVARRA
Ya publiqué algo sobre esta iglesia. Hoy la vuelvo a poner para enmarcar nuestra aventurica. Es románicogoticoide con algunas curiosidades que tendréis que buscar. Una de ellas muy llamativa que encontraréis en alguna de las fotos.
Accesible en coche. Sin grandes problemas para personas con movilidad reducida.
He seleccionado, para inspirarme hoy, un concierto interesante. La música es posterior a las historietas pero toma muchos recursos de tiempos anteriores.
https://www.youtube.com/watch?v=RRXEO-v-CJ8
EL CASTIGO
A la vuelta de Lusarreta, con descanso y reunión con Teobaldo II, el Tuerto invitó a comer en el palacio de Berrioplano al Mierdulín y al Oso de Guesálaz.
-Antes de comer quiero enseñaros algo- les dijo llevándoles a las cuadras. -Mirad esos aparejos y arreos que me he traído.
-No te pongas misterioso, Tuerto, ¿qué es lo que tenemos que mirar exactamente?
-¿No os llaman la atención esos tres látigos?
-Ahora que lo dices, no son los que se han utilizado hasta ahora en el señorío.
-Así es. Son de mucho ruido y pocas nueces. Parece que estás maltratando al animal pero no es así.
-Y... ¿desde cuándo te preocupa a ti el bienestar de los animales?
-Me preocupa y mucho porque, en este caso, los animales sois vosotros dos.
-¿Estaba malo el vino de Lusarreta o el de Pamplona? No habréis comido hongos en algún lado ¿no?
-Os explico. En las sucesivas reuniones que hemos tenido ha salido el Zurriaspas como eje principal. Lo quiere el abad de la Oliva, lo quiere el rey y lo quiero yo. En los días que corren nos es absolutamente necesario. Ni el abad ni el rey me perdonarían que no lo llevase a Roma.
-Pero...hay un pero ¿no?
-Bueno, el Zurriaspas es rencorosico y ha pedido dos favores especiales para acceder a nuestras peticiones. El primero es que no falte nunca dinero en su bolsa.
-Y...en el segundo el Oso y yo somos los protagonistas, lo veo venir- dedujo el Mierdulín.
-Le habéis gastado muchas bromas. Algunas muy pesadas y ahora que tiene cierto poder...exige un castigo para vosotros dos. Me ha pedido que le deje azotaros públicamente hasta que reconozcáis que es un excelente caballero y que a su lado no sois más que el barro de los caminos.
-Y tú has pensado que somos dos asnos que se van a prestar a esta humillación.
-Será una especie de teatro. Los tres látigos son iguales, no hacen daño, pueden producir algún pequeño escozor. Llevan, escondidas en sus costuras, unas pequeñas ampollas con un mejunje vegetal similar a la sangre. Al tercer o cuarto latigazo empezará a correr la “sangre” de este preparado por vuestra espalda.
-Y...aparte de la humillación ¿qué ganamos nosotros?
-Mi agradecimiento y formar parte de la comitiva que viajará a Roma. Seguro que en el camino, con vuestro ingenio y audacia, podéis resarciros de este episodio.
Los primeros rayos de sol iluminaban el pellerique de la plaza de la iglesia y el Tuerto y el Zurriaspas se dirigían hacia él con el Mierdulín y el Oso ensogados. Les seguía toda la chiquillería del pueblo y se iban sumando poco a poco los habitantes del poblado. No había demasiadas diversiones en el señorío y la que se avecinaba prometía ser sonada. Los dos reos fueron atado en las argollas. No habían empezado los latigazos cuando un tomate medio podrido se estrelló en la cabeza del Mierdulín.
-Casuensoria, muete, espera a que salga de esta y te voy a poner el culo rusiente a chapadas.
El Zurriaspas se paseaba ufano, con un látigo en la mano, dejándose ver.
Tchchchaaaaaassssss, el primer latigazo cruzó la espalda del Mierdulín. El segundo fue para el Oso y, sucesivamente, fueron cayendo a una y otra espalda hasta que las ampollas empezaron a cumplir su misión. Los dorsos llenos de la aparente sangre parecían los de un Ecce homo. Los gritos de los ajusticiados ponían los pelos de punta.
-Zurriaspas, por favor, sé compasivo, líbranos de este tormento- fingía llorar el Mierdulín mientras reía mirando al Oso.
-¿Zurriaspas? ¿Has dicho Zurriaspas? ¿He oído bien? A partir de ahora me llamaréis caballero Johannes.
-Perdón caballero Johannes, no sabíamos que ese era tu nombre.
-Ese es el nombre que elijo. El nombre que me dará gloria.
-Caballero Johannes, por favor, nos sometemos a vuestra clemencia.
-No os oyen vuestros vecinos, más alto.
-CABALLERO JOHANNES, NO SOMOS DIGNOS DE CABALGAR A TU LADO. PERO TE SUPLICAMOS PERDÓN.
-Voy a ser magnánimo. Os perdono. Vamos a coincidir en el viaje a Roma. Exijo vuestro respeto.
-Lo tendrás caballero Johannes.
SAN ANDRÉS Y SAN PRUDENCIO. INTERIOR. ARMENTIA, ÁLAVA
SAN ANDRÉS Y SAN PRUDENCIO. INTERIOR. ARMENTIA, ÁLAVA.
Cuando te bajas del coche y tienes una visión del templo, la primera impresión que tienes es la de decepción. Si no fuera porque me había informado bien me habría vuelto sin bajarme del vehículo. Las restauraciones que se hicieron en el siglo XVIII consiguieron algo difícil de describir, cubrir totalmente el templo románico. Y, cuando entras en ese pórtico, con un totum revolutum de cosas trasplantadas, te das cuenta de que has acertado. Cuando ya estás pensando en como le vas a hincar el diente a ese pórtico empujas la puerta, sin ninguna esperanza, y...tacháaaaannnn está abierta y el interior es muy interesante. Me encantó esa pila bautismal del siglo XII sencilla pero preciosa; la bóveda, las columnas con sus capiteles. ¡Cómo se agradece una puerta abierta!
Accesible en coche; con problemitas salvables para personas con movilidad reducida.
Esta vez he seleccionado, para inspirarme, una serie de temas medievales catalanes.
https://www.youtube.com/watch?v=pTFVOde6Cvo&t=27s
LA VISITA DEL REY
Teobaldo II de Navarra, junto con un pequeño séquito de consejeros y algunos caballeros de protección, se puso en marcha hacia Vitoria, buscando la vía antonina XXXIV que unía a Burdeos con Astorga, con la intención de entrevistarse con Alfonso X. Nada más salir de Pamplona se detuvo en Berrioplano. El Tuerto acomodó al rey en el palacio y al resto de la comitiva en diferentes casonas.
-Me interesaría que nos acompañaseis en este viaje, Furtado; tu ves con un ojo más que todos los que me acompañan con dos. Que venga el Centollo , hablaremos de temas económicos. Y los caballeros que creáis convenientes. El abad de la Oliva me ha hablado de un tal Zurriaspas, está muy interesado en que asista este también.
-Eso va a costar unos cuantos días; tres jornadas de ida, tres de vuelta y los que necesitemos en Vitoria...no serán menos de quince. Tendré que dejar a alguien al cuidado del señorío. Bien visto, voy a hacer una prueba. Dejaré a una mujer al cargo.
-¿No habrá problemas?
-Espero que no. Tendrá el apoyo de varios caballeros que la respetan. No creo que haya en todo el señorío alguien que se atreva a importunarla. Y, a fin de cuentas, si las mujeres se encargan de la organización y economía de las casas en Berrioplano ¿no van a poder hacerlo de la economía y organización del señorío?
-Y ¿Estáis pensando en alguien en particular?
-Estoy pensando en Raquel. Tiene sus historias con el Mierdulín. En tiempos fue informadora del obispo de Pamplona. Hay quien dice que era, además, su barragana. El caso es que conoce hasta el rincón más escondido del reino y lo que se cuece en él. Es diplomática, sabe ser dura con los que intentan sobrepasarse y muy amable con la gente en general. En el señorío tiene gran predicamento.
-Vos sabréis, Furtado. Sabéis que vais a contrariar a todos los caballeros del reino y a las jerarquías eclesiásticas ¿no?
-Siempre ha sido así. Pero...mientras tenga vuestra amistad los demás me sobran.
-No os fieis, Furtado. La amistad de un rey hoy está y mañana no.
-Vuestro padre no me falló nunca.
-De eso os valéis.
-Y, una curiosidad, ¿qué gano yo en toda esta historia?
-¿La amistad del rey os parece poca cosa?
-La amistad del rey es muy importante pero no da de comer. Es más, suele costar dinero.
-Pero compensa porque nadie osaría, estando vivo yo, arremeter contra vuestro señorío ¿no? No veo que os vaya mal. ¿Puede ser que el apoyo de un rey mantenga en vilo al resto de los señores y frailongos del reino?
-No sé qué decir. El clero es muy fuerte y en muchas ocasiones se enfrenta al rey.
-Me estáis empezando a enfadar. Parece que esté hablando con el Centollo en lugar de con Furtado.
-La edad me hace ser práctico. Y, hablando de amistad, intuyo que estáis dando rodeos porque teméis exponer lo que queréis proponerme. Pugna por saltar de vuestra boca pero...no acaba de salir. Os advierto de antemano que no tengo ya cuerpo para aventuras. No soy el Tuerto que admiraba vuestro padre.
-A la vuelta de Vitoria hablaremos y puede ser que lo que os ofrezca haga temblar al reino.
SAN PRUDENCIO. PÓRTICO Y EXTERIOR. ARMENTIA, ÁLAVA
SAN PRUDENCIO. PÓRTICO Y EXTERIORES. ARMENTIA, ÁLAVA.
Un pórtico con un aluvión de cosas que han sido trasplantadas y puestas ahí de cualquier forma. Eso sí, muy interesantes todas ellas. En particular me encanta el tímpano con Cordero místico y crismón navarro encima del sarcófago del obispo Rodrigo de Cascante. El exterior lo dedicamos al ábside. Y hay algo más, que no corresponde al románico, que produce una profunda tristeza; se trata de la pared de una sacristía que sirvió para acabar con la vida de personas que habían cometido el “delito” de pensar diferente. Están datados en la guerra de la Independencia y en las guerras Carlistas.
Accesible en coche. Con pequeños problemas para personas con movilidad reducida.
He seleccionado hoy, para inspirarme, esta música medieval. El trabajo se titula Fiesta en el palacio de Alfonso X el Sabio.
https://www.youtube.com/watch?v=WSaRTJN6Ej4...
EL ENCUENTRO DE LOS REYES.
Las dos comitivas, castellana y navarra, se encontraron en Armentia. Los dos reyes se arrodillaron en san Prudencio y, tras asistir a un acto religioso que terminó con un Te Deum de acción de gracias, se dieron un abrazo y pasaron a un claustro, hoy inexistente, para hablar de esas cosas que hablan los reyes cuando se encuentran y llegar a acuerdos de convivencia.
-Bienvenido a mis tierras Teobaldo. Sabéis que, a pesar de los desencuentros iniciales, fui gran amigo de vuestro padre y por eso os tengo respeto a vos también.
-Vuestras tierras, vuestras tierras, Alfonso. Esas poblaciones eran Navarra en el reinado de mi tío abuelo Sancho VII y, aprovechando que andaba liado en sus peleas con todo el mundo, vuestros ancestros utilizaron el engaño y la concesión de fueros para arrebatarlas.
-Bah, están mejor con nosotros. Y no os quejéis que os he permitido, perjudicando nuestros intereses en el comercio de la lana, la utilización de Hondarribia, Pasajes y San Sebastián como puertos de partida para vuestros negocios.
-Esos puertos deberíais devolverlos a sus legítimos dueños que somos nosotros.
-Olvidaos de esa reclamación. Ni vos ni yo queremos meternos ahora en esos berenjenales. Y... hablando de todo un poco, en realidad no sé que os ha movido a convocar esta reunión. Si es para reclamar poblaciones idos olvidando.
-Mi suegro, Luis de Francia, anda enfrascado en montar un ejército para iniciar una cruzada contra el infiel. Me ha pedido ayuda. El caso es que no soy rico, tengo lo justo para andar por casa y meterme en fregados no me va a traer más que disgustos. El Papa, que se ha enterado de mi precaria situación, me ha concedido un rediezmo sobre los diezmos de la iglesia que cubrirá los gastos de mi ejército.
-Este Clemente es de lo que no hay. Sabéis que yo ando tras la posibilidad de ser Emperador. Es el Papa el que tiene que decidir y ¿sabéis cual ha sido su contestación?
-Cualquier barbaridad.
-Me aconseja que me dedique a afianzar todas las conquistas que he conseguido sobre los moros y para eso me concede el cobro del mismo impuesto que vosotros llamáis rediezmo.
-No es mal consejo. Así dejaríais de marear la perdiz intentando arrebatarnos las poblaciones fronterizas con promesas de privilegios.
-Por dios, Teobaldo, tenemos una amistad que remonta a los tiempos de vuestro padre. Nunca intentaría algo semejante.
-El caso es que yo me iré a la cruzada con el meapilas de mi suegro y no quiero volver y que media Navarra se haya convertido en Castilla. Me consta que hay gente vuestra revisalseando por las poblaciones fronterizas.
-No debéis temerlo. Respetaré nuestra amistad.
-Eso espero porque, ahora que ando a buenas con el Papa, no tendría problemas para pedirle una excomunión sobre todo el que invada mi reino mientras ando a garrotazos con el infiel.
-No seré yo quien se enfrente a Clemente, cuento con él para mi sueño de convertirme en Emperador.
-Soñad, soñad pero no incluyáis a Navarra en vuestros sueños. Además del apoyo del Papa, tengo el apoyo de los ejércitos de mi suegro.
SAN PRUDENCIO. CANECILLOS. ARMENTIA, ÁLAVA
SAN PRUDENCIO. CANECILLOS. ARMENTIA, ÁLAVA.
Accesible en coche. Sin problemas importantes para personas con movilidad reducida.
Tercera y última entrega de la basílica de San Prudencio. Esta va dedicada a los interesantes canecillos.
Esta vez he seleccionado, para inspirarme, una recopilación de canciones de calle provenientes de entre los siglos XIII a XVI.
https://www.youtube.com/watch?v=pT2bo03onUY...
LA VUELTA.
Celebraban una cena de despedida en Vitoria. Alfonso departía con Teobaldo. Comentaban las consecuencias de la más que posible marcha de éste último a la octava cruzada. Habían redactado un pacto de no agresión. Decicieron que los intrincados lazos que los unían merecían el trato cordial que sustentaba sus relaciones.
-Mis gentes me cuentan, Teobaldo, que anda pululando por ahí un individuo que ha sido desterrado de Navarra y cuya presencia no parece recomendable.
-El Zurriaspas. ¡Qué personaje! Perteneció a la gente del Furtado (el Tuerto). Fue uña y carne con él pero, tras fallarle en unos trabajos que le encomendó decidió, con mi permiso, que le convenían unas largas vacaciones lejos de Navarra. No es mala gente. Borracho, pendenciero, jugador; anda detrás de solteras, casadas viudas…pero tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Es absolutamente fiel a su señor: la bolsa rebosante.
-Supongo que no será para ti un informador encubierto ¿no?
-Se rumorea entre vuestra gente que sois sabio. Ahora veo por qué. Os contestaré claramente a esa pregunta. No, a mí no me informa de nada ni quiero que lo haga. Lo hace para quien quiera pagarle y, por lo que escucho por ahí, resulta muy caro contratarlo.
-Me haríais un gran favor si me dijerais para quién trabaja. ¿Lo hace para el Tuerto?
-No, para el Tuerto no. Ha recibido mucho dinero de él para realizar trabajos que nunca ha llevado a cabo.
-Y ¿entonces? Si no trabaja para vos, ni lo hace para el Tuerto...solo me queda el clero.
-Esas son vuestras conclusiones.
-Y no me equivoco mucho si digo que el abad de la Oliva anda metido por medio, a juzgar por la amistad que tiene con el Tuerto
-Voy a necesitar más vino para seguir con este tema, Alfonso.
-Que no sea por falta de vino por lo que se acabe esta interesante charla.
Tras varias copas de vino y después algunos espectáculos típicos de danzas, malabarismos y trovadores que querían demostrar su habilidad componiendo canciones alusivas a los acontecimientos que se habían producido en los dos reinos, Alfonso volvió a las andadas.
-Y...¿Creéis que es utilizable?
-¿El Zurriaspas? Dadle una buena bolsa y veréis cómo baila el mono. Con buena flauta bien se chufla.
-No pienso utilizarlo contra vos pero si que me importa saber cómo se mueve el clero de los dos reinos.
-Os creo pero, por si acaso, si lo encuentro revolviendo por Navarra, nos os voy a decir que lo cuelgue de un árbol pero una buena sarta de latigazos no se los quita nadie.
Al día siguiente, de madrugada, protegidas de los peligrosos rayos de sol con amplios sombreros, las huestes navarras emprendieron la vuelta a casa. Teobaldo llamó a su lado al Tuerto.
-Furtado, he tomado la decisión de acudir a la llamada de mi suegro e incorporarme a la gente que formará la octava cruzada.
-Me parece una buena decisión. Vuestra buena relación con Luis es beneficiosa para nuestro reino.
-Hay quien recuerda que había un tal Tuerto que aterrorizaba a los infieles. Un Tuerto que fue leyenda en oriente. Un Tuerto, que acompañó a mi padre y que fue su más querido caballero.
-O tempora o mores, que diría Cicerón. Tengo la intuición de que un trovador del futuro cantará una canción en la que dirá que los tiempos están cambiando. Ya no soy el que fui. La respuesta es no.
-Pero todavía no sabes lo que voy a pedirte.
-Sí, sí que lo sé. Queréis que os acompañe en esta loca aventura. Presiento que es algo que no va a acabar bien. Yo ya no estoy para batallas.
-No tendríais que batallar. Seríais el responsable de mi ejército.
-Si no batallase mi gente no me respetaría y los sarracenos menos.
-Tenemos mucho tiempo por delante. Tiempo para pensar, tiempo para decidir, tiempo para los héroes. La historia hablará de nosotros.
-Mi sueño era contarle historias épicas a mis nietos y estoy en edad de hacerlo. Cualquier cimitarra oxidada abollaría mi espada.
-Piénsalo.